Imagino que como para muchos de ustedes, mi sueño siempre ha sido ser como Forest Gump... o no?
Este chaval era tremendo, tremendísimo; ¡una máquina!
El señor Gump fue capaz de convertir todos los sueños enclavados en el "sueño americano" en el transcurso de su vida, por imposible que parezca. Cierto es que, para todo lo que hizo, uso una importante suma de años pero su aspecto casi no parecía perecer: fue olímpico con la selección yankee (algo que cuesta conseguir una serie de años), jugador profesional de la NFL (otros tantos años más); pero sin embargo, el no envejecía. Y eso sin contar el tiempo que tuvo que estar en la US Navy para poder ser héroe militar en la guerra de Vietnam o el tiempo que transcurría sentado en un banco: dándole de comer a las palomas, contándole sus batallas a transeúntes varios que se quedaban boquiabiertos y enseñando al resto del mundo que, con gotas de constancia e imaginación, se puede conseguir lo que uno se proponga... SIEMPRE QUE SEAS "AMERICANO" (estadounidense sería lo correcto pues no me imagino a un peruano o salvadoreño -por ejemplo- siendo capaz de lograr tantas cosas "importantes" en una vida).
Pero esto no es todo amigos (como diría el hermano malo de Buggs), Gump... ¡era tonto! o por lo menos eso parecía (cierto es que la cara de Tom Hans ayuda a ese parecer). Pues lo dicho, Forest Gump se convirtió en una persona increíblemente importante en lo EE.UU. siendo discapacitado ¿y todo gracias a quién? Pues si, a su madre.
La madre de Gump. Esa mujer que se desvive por un hijo ignorante de la vida (que diría Mariano, padre de Emilio el portero). Lo educa de manera envidiable: un chico respetuoso con las palomas y transeuntes aburridos; lo cuida tanto que Forest parece inmortal (el tiempo no pasa por él) y nos hace ver que no hay madre (o padre) mejor en el mundo que la señora Gump. Mrs Gump.
Pués gente... ERA UNA PELÍCULA. Y si queremos tener ejemplos ficticios de padres magníficos, maravillosos, grandiosos, espectaculares (como diría mi profesora de matemáticas del instituto, Rogelia), aquí, en la cultura española, tenemos uno que es aún más legendario y mítico que Mrs. Gump aunque lo tengamos en el olvido. El señor Tal.
El señor Tal es, como pasa con Mrs. Gump, desconocido por sí mismo. Nunca oirás a nadie hablar de Tal y sus proezas ni de batallas heroicas (en Jinamar puede que encuentres a alguien nombrar a "Taquicuá", pero son variantes que no vienen al tema). Tal es conocido gracias a su hijo.
El hijo de Tal ha sido galardonado con premios de toda índole durante toda su vida (y créanme, ha sido larga). Tal es el ejemplo, repito, EL EJEMPLO que todo padre y madre quiere para su hijo, EL EJEMPLO que todo deportista quiere ser para su afición y viceversa, EL EJEMPLO de matrimonio, de amor, odio y demás sentimientos; el hijo de Tal es, por sí mismo EL EJEMPLO y todo gracias a su padre. Porque sin Tal, Fulanito no hubiera sido quien es, FULANITO DE TAL.
martes, 7 de junio de 2011
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Me gusta! Excepto el comentario del peruano o salvadoreño... ¿qué culpa tiene el de tener qué salir en tu blog? jajaja
ResponderEliminarAh! y el de tu querido Michael me ha gustado mucho
Me encanta!! Después de dos años sin escribir está bastante bien!! Y has mejorado la ortografía y la concordancia... ¿sigo siendo tan anónima?
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