Cuando resolví hacer este blog nunca pensé que fuera tan complicado comenzar a rellenar este espacio vacío y fue entonces cuando decidí empezar así; comentando lo difícil que es dar el primer paso. Llegados a este punto y con una frase ya escrita voy a adentrarme en el mundo del "Blogger" con un cuento y sin la mayor esperanza de que sea leído por una cantidad de personas suficiente como para que el mensaje adquiera el carácter mediático que este cuento merece.
Finales del XIX, el mundo industrial continua emergiendo en los grandes países del viejo continente, T.A. Edison se disfraza de Dios en lunes e inventa la bombilla, un nuevo juego se pone de moda en Gran Bretaña sirviendo de ocio para una población obrera con una esperanza de vida de 30 años...
Mientras tanto, Antonio y Mateo, despreocupados de lo que acontece fuera de las fronteras del país de Finisterra, discuten cuál de ellos se "la queda" el próximo en el pilla-pilla al que juegan cada año desde que Don Alfonso regresó a casa. Esas trifulcas, respaldadas por un monarca absolutista y una cadena de caciques repartidos por todo el territorio nacional, eran la lacra política de la restauración Borbónica en España tras el fracaso de la I República. Era una política sumida en un régimen bipartidista y corrupto donde don Antonio Cánovas del Castillo y don Práxedes Mateo Sagasta jugaban a ser presidentes sin la menor preocupación hacia una población mermada desde la edad media por la pobreza y el hambre. ¡Claro!, fue hace un siglo y cualquier persona con ánimos de protesta era castigada, de diversas maneras, por esos caciques que hacían las veces de mafia.
Más de un siglo ha pasado desde entonces, aquellas fábricas emergentes ahora son un problema ecológico, las bombillas de Edison no sólo se quedaron obsoletas sino que cada día se actualizan más aportando ahorros energéticos y aquel juego inglés ahora es un deporte que mueve cantidades desorbitadas de dinero, sin olvidar que la esperanza de vida casi se triplicó. Un siglo, el XX, que supuso el mayor avance tecnológico experimentado por la raza humana en toda su historia, en cambio, en España, aún existe el régimen bipartidista, corrupto y caciquista que estaba impuesto cien años atrás con la diferencia de que ahora Antonio y Mateo son los conocidos Mariano y José, y los caciques dejan de practicar el "pucherazo" haciendo que voten los muertos y se han transformado en los actuales medios de comunicación que invitan a dejar tu "voto muerto".
Dieciocho millones y medio es el 54% del censo electoral español que se abstuvo el domingo a acudir a las urnas a aportar esa papeleta que nos da ese insignificante y a la vez importante derecho que tenemos, tras 40 años de represión, de tomar decisiones a nivel político. Dieciocho millones y medio de personas que, por algún motivo, ayudó a magnificar el régimen bipartidista del s.XXI haciendo cada vez más verosímil lo que no da a entender los medios de que un voto que no sea dirigido a PP o PSOE es un voto estúpido. Inútil, realmente, es aquel voto que no se ejecuta, de entre esos dieciocho millones y medio de motivos para no acercarse al colegio, un gran porcentaje es de aquellas personas que por desengaño político piensan que realmente su aportación pierde la importancia que tiene y se queda en un mero papel insignificante y todo ello aportando fortaleza a esos dos partidos políticos que lejos de ser adversarios idealmente hablando, son sólo publicistas que para acercarse al mayor número de votantes posible han dejado los ideales en el logotipo (si Pablo Iglesias despertara del letargo... ).
Solo como dato y para que nos hagamos una idea, en las elecciones generales por las Cortes del año pasado, el actual partido que gobierna consiguió algo más de once millones de votos, dato con el cual podríamos hacer un balance de lo importante que son esos dieciocho millones y medio de papeletas inútiles que tardan en "reciclarse" un lustro. Cinco años inútiles por no perder cinco insignificantes minutos, convencidos por las cabalgatas de jamelgos troyanos que nos atacan desde los medios advirtiendo que lo realmente insignificante no son los cinco minutos sino nuestro derecho a elegir. Realmente, ¿es eso así? ¿es cierto que mantener "callados" a un 54% del país el la solución política del país?...
Dieciocho millones y medio, para continuar sumidos en una política obsoleta, perdidos en un bipartidismo caciquista y corrupto, atascados en los ideales del s.XIX...
Dieciocho millones y medio, casi diecinueve.
jueves, 11 de junio de 2009
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Bonito blog,habrá que estar al tanto de tus novedades.
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