lunes, 29 de junio de 2009

Diario de abordo [29/06] -Pequeña locura nocturna-

Apenas unas pequeñas ondas hacían pensar que aquella alfombra azul marino no era más que una basta extención de mar que llamaba la atención de un gran número de pasajeros que hoy venían de Tenerife. Acababa de terminar la película que ponen en el barco para mantener entretenida a las personas mientras que otras aprovechan para dormir en esas tres horas de trayecto que unen las capitales de las dos provincias canarias. El pequeño murmullo y la gran espectación que venía desde la cubierta despertaron una intensa curiosidad en mi y salí para ver lo que acontecía. Nada anormal, desde luego, se comenzaba a poder ver el norte de Gran Canaria y todos, sumidos en su impaciencia, ojeaban como la meta ya tenía una forma de silueta con puntos anaranjados.

Mi curiosidad se convirtió en desilusión hasta que resolví por mirar lo tranquilo que estaba el mar, por una vez desde que viajo en barco haciendo la travesía que une Santa Cruz y Las Palmas vi como la luna estaba desligada a la masa marina y apenas la perturbaba. Me llenó un irónico mareo que me invitaba a pensar en lo bonitas que son cosas tan simples como el agua que nos rodea, me alegre mucho al intuir el Teide en el difuminado naranja que adornaba el horizonte y fue entonces cuando comencé a entrar en mi mismo, introducirme en mi cabeza de un modo que debería ser más una costumbre que un momento casual. Pensé en todos los problemas que había arrastrado en las últimas semanas, las dudas que tenía, el estrés causado por un sinvivir que me creé por no saber asumir las "olas" que cada día nos marean y no dificultan el ordinario camino que seguimos. Pensé en ese mar cual plato azul, sin olas, como si de la vida misma se tratase; pensé en aquella silueta, acabada en pico, que se podía avistar a lo lejos y la ligué con los sueños que no cumplimos, esos sueños difuminados que se alejan hasta que te olvidas de ellos; noté como el color azul del mar se hacía cada vez más oscuro, hasta casi disimular que en algún momento anterior tuviera un tono alegre y pensé que ese cambio era el reflejo del final de la vida... me divertí haciendo comparaciones meras y sin ninguna base lógica pero que llenaban de imaginación y frases lo que hasta el momento había sido un viaje común con una película repetida.

Un instante después, casi sin notarlo, estabamos en el norte de la isleta, sin luces que admirar y el mar había perdido todo el color, los pasajeros apuraban los cigarros y un grupo de jovenes estaban haciendo una sesión de fotos para pasar el rato. Miré de nuevo para atrás para ver el pico de los sueños, pero ya era imposible ver nada, imaginé que esto era el simil de una depresión o una enfermedad mortal por necesidad y fue entonces cuando decidí dar una pequeña vuelta por el navio. No tardé mas de 5 minutos en recorrer las escaleras que me llevaban a la cubierta más alta y fue allí donde comencé a ver la ciudad, un bosque de edificios, muros y gruas que sobresalian del muelle y un gran mar, pero esta vez era un mar de luces, luces de todos los colores. Intenté imaginar cuantas podia haber pero fue entonces cuando recordé que acababa de salir de la depresión y estaba viendo un sinfin de oportunidades convrtidas en pequeños aparatos que desprendían miles de millones de fotones... volví a animarme, me di cuenta que hacía ya unos veinte minutos que no veía el monte de mis sueños pero comprendí que estaba llegando a un mundo lleno de oportunidades y que esa silueta que representaba mis deseos más gratos no iba a moverse, que el barco volvería a partir a Tenerife y que el mar iba a estar más o menos tranquilo pero que siempre iba a tener donde mirar y ver oportunidades en el alumbrado público... calculé que la isleta se bordea en 5 minutos y aprendí a ver como podía controlar mi impaciencia mientras el resto no quería y no veía que el mar estaba plano, que el barco no se movía y que la vida sigue siendo horizontal y tediosa... ellos caminaban y sacaban fotos sin darse cuenta que yo estaba convirtiendo esa última hora de viaje en mi "Diario de abordo [29/06] -Pequeña locura nocturna-

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